En la última reunión de Comisión de la Unesco sobre el Patrimonio Mundial, se decidió otorgar dicho título a catorce obras de Vauban, el ingeniero responsable de las fortificaciones francesas durante el reinado de Luis XIV, en el siglo XVII. Dos de ellas están situadas en el departamento de Pirineos Orientales, con capital en Perpiñán y fronterizo con Cataluña: los pueblos fortificados de Mont-Louis (Montlluís) y Villefranche-de-Conflent (Vilafranca del Conflent). Los visitaremos en este reportaje, junto con la capital del departamento, Perpiñán, donde se encuentra además otra obra de Vauban, esta no incluida en el Patrimonio de la Humanidad: las fortificaciones del Palacio de los Reyes de Mallorca.
El departamento de Pirineos Orientales, parte de la francesa de Languedoc Rousillon, atesora una tradición histórica de relación con la vecina Cataluña; no en vano durante la Edad Media y el Renacimiento formó parte, en forma de Condados del Rosellón y la Cerdaña, de las Corona Aragonesa, del Reino de Mallorca y, finalmente, del Reino de España. La arquitectura y el carácter de pueblos y ciudades denotan dicha herencia, manteniéndose aún tradiciones y símbolos típicamente catalanes como el baile de la Sardana o la presencia de la bandera catalana (incluso en el equipo de rugby de Perpiñán, la USAP).
Palacio de los Reyes de Mallorca en Perpiñán
Villefranche-de-Conflent (Vilafranca del Conflent)
Sin embargo, en 1659 el tratado de los Pirineos asignó el Condado del Rosellón y la parte norte del Condado de la Cerdaña (denominado la Alta Cerdaña) a Francia, cuyo soberano era a la sazón Luis XIV, el Rey Sol. Uno de los objetivos de éste era reafirmar la hegemonía de Francia en Europa, y uno de los puntos de su plan era el establecimiento de las que él consideraba las fronteras naturales de Francia: los Pirineos, los Alpes, el Rin y los dos mares (Atlántico y Mediterráneo). Para ello, era imprescindible asegurar dichos límites mediante una política de fortificaciones, para lo que contó con el hombre adecuado: Sebastien Le Preste, marqués de Vauban.
Este ingeniero militar compartía la idea de fronteras naturales y su protección con el rey, y diseñó o tuvo a su cargo más de 150 proyectos de este tipo, influyendo además en la arquitectura militar de los siglos posteriores, tanto de amigos como de enemigos de Francia. Pero Vauban no solo era un mero ingeniero; era un auténtico ilustrado, precursor de la siguiente generación de Enciclopedistas que apareció en el país galo. Preocupado del bienestar del pueblo y del progreso del país, su idea de las fortificaciones llegaba más lejos del mero arte de la guerra; tenían que ser herramientas de disuasión que evitaran los conflictos (algo parecido a la guerra fría de la posguerra; si todos tenemos fortificaciones inexpugnables en nuestras fronteras, la guerra deja de tener sentido). Además, publicó obras a favor de el establecimiento de un impuesto de la renta universal, la tolerancia religiosa y el desarrollo económico del país.
En el caso que nos ocupa, las rebeliones y la amenaza de España decidieron finalmente a Luis XIV a encargar a Vauban la realización de una red defensiva en Pirineos Orientales. Éste realizó personalmente diversos viajes de inspección por la zona para primero elegir los emplazamientos y luego comprobar el estado de las obras. En cada una de tres obras podemos observar diferentes soluciones; la adaptación de un antiguo palacio medieval en el caso de Perpiñán, la conversión de una ciudad medieval amurallada (Villefranche-de-Conflent) y la creación de una fortificación completa en medio de la nada (Mont-Louis). En todos los casos, se observa la maestría del ingeniero al adaptarse al terreno y las edificaciones existentes.
Mont-Louis (Montlluís), en pleno Pirineo
Camino de Ronda y Fort Liberia en Villefranche-de-Conflent (Vilafranca del Conflent)
Esta ruta que os presentamos con motivo de la mencionada declaración de Mont-Louis y Villefranche-de-Conflent como Patrimonio de la Humanidad esperamos que sea la excusa para visitar el resto de atractivos del departamento de Pirineos Orientales; su capital, Perpiñán, la belleza de los Pirineos, entre las pistas de esquí (como Font Romeu o Les Angles) y los monasterios románicos al pie de la mítica cumbre del Canigó, como Sant Miquel de Cuixà o Sant Martí del Canigó, sin olvidar los bellos pueblos marineros, como Colliure. Ahora es el momento de ir en busca de Vauban y su obra.